Se reeditan capítulos de Barrio Sésamo y se hacen una series de críticas a los personajes, entre ellas destacan noticias como:
- 'El Monstruo de las galletas', Triqui, fomentaba hábitos chungos.
El muy yonqui, ciego de dulces, incluso devoraba pipas, y aquel pájaro amarillo que conversaba con su amigo imaginario vivía el presente falso del drogota, hijo plumífero y rubio del LSD; y había un muñeco, no recuerdo su nombre, cantando en un cubo de la basura, repujado peluche de detritus, mientras Epi y Blas, dúo dinámico y zumbón, caricaturizaban, tal vez, a los homosexuales, y encima Epi, lento de reflejos, zahería a los subnormales, quiero decir, retardados, perdón retrasados, esto es, discapacitados, o mejor personas con discapacidad intelectual, mejor cognitiva.Se dice que este ser ficticio vendia un
modelo de comportamiento erróneo por lo que a partir del 2005 "triqui" come zanahorias, tantas que cualquier día algún educador condenará su bulimia.
Pedagogos de guardia, consideran al niño contenedor irracional,
cajón sin cedazo, y ven en él a un
gilipollas con tirantes o mono de repetición.
Se pueden encontrar imágenes y videos ofensivos en la red como
este, cuando en realidad no son mas que
simples muñecos creados para enseñar a los niños, y los "adultos" con declaraciones similares a las citadas anteriormente, solo están dando la imagen de juzgar a los demás.